Marigol en un país de machos

Publicado originalmente en 2009 en Expreso Latino de Roma, Italia.

En México, un país de machos donde el fútbol es cosa de hombres, los goles se están pintando de rosa.

Hace apenas unos años, si una mujer osaba jugar al fútbol, los amigos la disminuían con un marimacha. Hoy es común ver a chicas de todas las edades pateando balones y soñando con ser como Marigol, Maribel Domínguez, la cuarta mejor del mundo según la FIFA.

De apenas un metro y 61 centímetros, el color de su tierra reflejado en la piel y con un corte a lo príncipe valiente, Maribel es goleadora del Barcelona, de la liga española de fútbol femenil.

Creció en Chalco, en la inmensa periferia de la Ciudad de México donde la pobreza es costumbre. Ya a los siete años huía de las severas reglas familiares para jugar fútbol, deporte que Juliana, su madre, pensaba cosa de niños.

El gusto por las patadas se le fue acentuando. Pasaba más tiempo con el balón que con los libros. No acabó la educación secundaria y Juliana, ya un poco harta, le escondía las zapatillas deportivas con la esperanza de que Maribel se interesara por actividades de mujeres.

Marigol demostró que el fútbol podía ser buen negocio para los Domínguez, quienes malvivían con salarios mínimos y la anémica pensión herencia del padre: los equipos improvisados de Chalco le pagaban hasta un euro por gol. Una tarde, cuenta al diario mexicano Crónica, llegó a casa con 30 euros:diez días de sueldo mínimo.

La flaquita que se crecía en la cancha, que ni se inmutaba ante tanto macho, comenzó a llamar la atención; en 1996, Mercedes Rodríguez, entrenadora del equipo femenil Club Laguna la descubrió y la llevó al seleccionado de la capital mexicana. Al poco tiempo era parte de la recién estrenada Selección Nacional de Fútbol Femenil. Entre partido y partido, Maribel lavaba ajeno para financiar sus viajes al campo de entrenamiento.

En Estados Unidos 1999, Maribel anotó el primer gol mexicano en la historia femenil mundialista. El tanto le valió un contrato con el equipo Atlanta Beat y, en 2005, el sueño de cualquier jugador que se respete: la liga europea, el Barcelona.

“El machismo está en retroceso, la mujer está rompiendo barreras y demostrando que el llamado sexo débil no lo es tanto”, dijo a Notimex con esa seguridad que burla adversarios y anota goles contra los prejuicios.

Sus más de 45 anotaciones con el TRI femenil validan lo dicho.

 

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