Nota sobre El Collar Mágico en Proceso (1986).

Nota aparecida en Proceso en 1986.

No. 0517- 37    29 de septiembre de 1986

LIBROS

Susana Cato

 

Los borrachos y los niños no siempre dicen la verdad. Pueden recrearla, colorearla, mutilarla, convertida en una deliciosa ficción.

Así lo demuestran las cuentas de cuentos que arman El collar mágico, un libro editado por Plaza & Janés como resultado del Primer Gran Concurso Nacional de Autores Infantiles, con ilustraciones de Maite Fruitos, joven artista de Barcelona.

Más allá del Hoyo Negro viajó Mariana Martelloto, de 13 años. Ana Cristina Liceaga, de 12, pide S.O.S. al Plantea XX-81-ALL; y Daniel Ordóñez, de 11, construye una imaginación no tan lejana sobre las guerras espaciales. En su cuento Los 21 satélites de Mork, escribe:

–He convertido al sistema morka en un ring de lucha y tengo que hacer que vuelva a estar tranquilo, dijo Anakron III, el Emperador del Satélite 8.

–Pero ¿cómo calmar a veinte satélites enfurecidos? preguntó Zurkeon, el ministro.

–Mandaré un mensaje de paz, contestó Anakron”.

El detective inglés, de Francisco Saúl Favela, cambió a una ocupación más segura, para poderse casar: un negocio de electrónica. Y su final es un poco más ambicioso que el de los clásicos, porque él y Lucy “se casaron, tuvieron un bebé, y fueron muy felices”.

En las Cochiaventuras, de Sofía López, una cochinilla desayuna dos patas de araña antes de irse a trabajar, y, cuando sus hijos se pierden, llama a Cochilocatel.

Salvemos al mundo, de Julios César León Barragán, comienza así:

“En el año de 1999, había un presidente que tenía un gobierno pésimo (No se puede decir de qué nacionalidad era el presidente.) Había hecho muchas injusticias e implantado altos impuestos en el mercado.”

Y de repente sucede que el sol se preocupa porque al espiar a la Luna la vio llorar, suspirar, y al final reír, como en el cuento de Ana Cordelia Aldama: Cuando la luna se enamoró.

Peor es lo que les sucede a El gato y el pájaro Nicolás, de Ilia Ivón Pedrote. Kid, el gato, “tenía un ama muy mala. Le daba de comer chicle, agua y leche. Le pegaba”.

Y una vez un gusano robó una moneda, según cuenta José Felipe Ojeda en El castigo del ladrón:

“El Juez debía ver en el libro de castigos la sentencia, Trampitas estaba nervioso y esta fue la sentencia:

“Ser comido por 100 hormigas de abajo para arriba, y cuando se lo terminaran sus restos volverían a encarnar y pasaría lo mismo. Todo por haber robado una moneda.”

Otras cuentas del collar mágico son: Un grandioso sueño de una fantástica niña, de Imilla I. Arias, de 13 años; El Clarín Negro, de Rodrigo Cano; La tejedora, de Ana Ortiz Monasterios; Y nadie volvió, de David Boanergue; Una niña se preocupa, de Angélica Beatriz de la Vega; y Soy un auténtico dromedario, de Rodrigo Mejía.

El jurado estuvo integrado por Susana Ríos, coordinadora del Programa de Estímulos y Actividades Culturales para Niños de la SEP; la pedagoga Laura María López Pastrana; la profesora María de Lourdes Margarita Muñoz; el director de Plaza & Janés, Fernando Valdés y el escritor Arturo Azuela.

 

 

 

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